lunes, 8 de octubre de 2012

Mil millones

Mi columna en DEIA, Mil millones

Mil millonesNORMALMENTE me lanzo a probar todas las nuevas aplicaciones y programas que considero útiles en cuanto salen al mercado o los tengo a mi alcance. Una utilidad para editar vídeos domésticos, y un programa para convertir ficheros y documentos a formatos compatibles con los lectores de libros electrónicos, son mis últimos hallazgos. Los estoy probando, y eso sí, siempre de forma legal y gratuita. Pero reconozco que estuve mucho tiempo mareando la perdiz con las redes sociales y especialmente con Facebook. No acababa de entender qué sentido tenía compartir mis fotos, cuando existían ya servicios que llevaban años funcionando y que yo ya utilizaba. No entendía qué interés podían tener mis amigos o familiares en saber a qué hora me levantaba de la cama y escribía mi primer mensaje en el muro, diciendo algo así como, que bello es vivir o por fin es martes.
DESCONOZCO QUE DESCONOZCO
Mil millones
POR JUAN DE LA HERRÁN - Lunes, 8 de Octubre de 2012 - Actualizado a las 05:38h 
NORMALMENTE me lanzo a probar todas las nuevas aplicaciones y programas que considero útiles en cuanto salen al mercado o los tengo a mi alcance. Una utilidad para editar vídeos domésticos, y un programa para convertir ficheros y documentos a formatos compatibles con los lectores de libros electrónicos, son mis últimos hallazgos. Los estoy probando, y eso sí, siempre de forma legal y gratuita. Pero reconozco que estuve mucho tiempo mareando la perdiz con las redes sociales y especialmente con Facebook. No acababa de entender qué sentido tenía compartir mis fotos, cuando existían ya servicios que llevaban años funcionando y que yo ya utilizaba. No entendía qué interés podían tener mis amigos o familiares en saber a qué hora me levantaba de la cama y escribía mi primer mensaje en el muro, diciendo algo así como, que bello es vivir o por fin es martes.
Tenía que ser por algo, 100 millones de personas en todo el mundo, en aquel momento, estaban usando Facebook. Pero eso no me preocupaba, todos los años millones de personas tienen gripe y yo me suelo vacunar para evitarla. Lo importante no era saber por qué estaban allí. Lo realmente útil era ver que aquello era una reunión de gente con la que se podía hacer negocios, venderles algo o tratar de difundir un mensaje, utilizando una herramienta gratuita. Hoy nos ha dicho Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, que su red social ha llegado a los mil millones de usuarios. Ahora ya sé porqué están ahí, pero eso sigue sin importarme, lo que sí me importa es que hay un mercado increíblemente grande donde hacer negocios, donde vender nuestros productos.
Los usuarios particulares encuentran una forma de estar en comunicación con sus amigos y familiares mediante un canal de comunicación bidireccional. Al final, no es más que una forma mejorada de correo electrónico, en la que compartir enlaces, fotos, vídeos o cualquier cosa, dejando un registro permanente de todo lo publicado. Los grupos permiten entablar discusiones, solucionar problemas o enriquecer nuestras aficiones. Tengo unos amigos que el año pasado crearon un grupo dedicado a la setas, en el que discuten y comparten, solamente entre sus miembros, los mejores sitios o las experiencias y recetas que han encontrado. La aplicación de videochat, los juegos y la agenda de eventos son algunos ejemplos de uso, pero los usuarios todavía no sabemos sacar partido a la mayoría de sus posibilidades y eso hace que mucha gente siga pensando que las redes sociales no sirven para casi nada.
En cuanto al manido tema de la privacidad, a veces creo que solo hablan de ello los que no están dentro de una red social. Para utilizarlas, solo te piden un nombre de usuario y una contraseña. Es sólo decisión tuya poner tu fecha de nacimiento, tus gustos o aficiones, cual es tu grupo de música favorito o si quieres que vean lo que has publicado, solo tus primos o todo el mundo.
Pero creo que las empresas son todavía las grandes ausentes de las redes sociales y especialmente de Facebook. No sé si lo he dicho, claro que lo he dicho, y lo vuelvo a repetir, hoy hay más de mil millones de usuarios conectados, clientes potenciales que están deseando comprar un producto a través de la red. Si, ya sé que tienes un comercio electrónico en tu página web, y que quizás no sea el éxito que te prometieron, pero estoy hablando de otra cosa. Las redes sociales no sirven para aquellas empresas que no tienen productos de calidad, que no responden en condiciones de la garantía o que sólo esperan vender sin asumir ninguna responsabilidad. En las redes sociales hay que responder a los clientes porque las quejas o las felicitaciones nos llegan a través de un muro publico. Si no tienes nada que esconder, vende en Facebook y si tienes algo que esconder, vete pensando en la fecha para cerrar tu negocio.
Si tienes una lonja enfrente de una ikastola, lo normal es que pongas una tienda de txutxes y no de antigüedades. Las redes sociales te permiten identificar a tus clientes de forma casi personalizada, por lo que puedes vender caramelos y baúles al mismo tiempo. No digas que no, si no lo has probado.

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