lunes, 9 de julio de 2012

No piratearé... software

Mi columna en DEIA, No piratearé... software

No piratearé... softwareEste artículo me ha hecho volver a repasar la teoría de la definición de Software Libre (Free Software) y de Software de Código Abierto (Open Source) y otra vez me he encontrado con que los puristas de un termino no se acaban de poner de acuerdo con los del otro termino. Es una lastima que en algo tan obvio como es el beneficio de la fabrica de software para los usuarios nos acabemos tirando los trastos por la definición. Pero bueno, supongo que esta guerra les beneficia a las grandes empresas del software y los demás a fastidiarse. Por eso no he querido entrar en este debate, quizás en un próximo artículo.
Lo realmente importante es descubrir para muchos usuarios que la utilización de este tipo de software, en la mayoría de los casos gratuito permite dos cosas: ahorrarnos una buena cantidad de dinero que en tiempos de crisis no creo que le venga mal a nadie y cumplir con la legalidad en cuanto al uso de copias fraudulentas. Desde el sistema operativo a una simple aplicación para duplicar DVDs, la podemos encontrar en Internet. Después de este artículo tengo la lista que iré actualizando con los programas que vaya utilizando y que nuestros lectores me vayan comentando. No sirve con que los conozcan, me tienen que demostrar que los han probado y que son verdaderamente útiles.

DESCONOZCO QUE DESCONOZCO
No piratearé... software
POR JUAN DE LA HERRÁN - Lunes, 9 de Julio de 2012 - Actualizado a las 05:37h        
HACE ya muchos años una multinacional radicada en el País Vasco me llamó para que diera un curso de una Base de Datos que utilizaba su corporación por todo el mundo. Había leído algo en revistas tecnológicas sobre ese producto pero la verdad nunca la había podido utilizar dado que era un programa muy caro y nada popular por nuestro entorno. Para esa empresa era impensable permitirme hacer una copia de ese software para que yo pudiera preparar el curso, dado que lo consideraban como pirateo. Al final tuve que ir durante la semana previa al curso cada día hasta sus oficinas para poder preparar correctamente el curso. ¿Dónde está límite del uso ilegal de programas o aplicaciones?
La industria del software era muy potente y todas estas situaciones, a pesar de darse continuamente, no hicieron que se bajaran de su pedestal y fueran pensando en dar una solución en el momento adecuado. Al final el pirateo de software se fue convirtiendo en algo que entraba dentro de la agenda normal de los estudiantes y por desgracia, en muchos casos, también de las empresas. Pero el punto de inflexión de todo esto llegó con la aparición del Linux, un sistema operativo de código abierto y de libre distribución. Se empieza a acuñar dentro de esta filosofía el término Software Libre, que en inglés, Free Software, se asocia erróneamente con Software Gratis, por el doble significado de la palabra free: libre o gratis. No voy a entrar en la discusión de la diferencia entre software libre o de código abierto o software gratis y me voy a limitar a dar soluciones válidas para que, en tiempos de crisis, tanto las empresas como los particulares vean que hay soluciones para evitar el pirateo y cumplir con la legalidad.
Muchas veces asociamos este tipo de software, al que me gusta llamar Open Source, con la idea errónea de un informático chalado que escondido en el garaje de su casa, ha desarrollado una aplicación para imprimir un documento desde nuestro teléfono móvil y que podemos utilizar de forma gratuita; eso sí, hasta que esta persona se aburra o encuentre un trabajo y nos deje colgados con este programa sin poderlo actualizar o modificar. Pero eso no es así. La mayoría de las veces se trata de proyectos que se desarrollan inicialmente en universidades, avaladas por catedráticos y expertos tecnológicos al que se adhieren miles de desarrolladores en todo el mundo que mejoran, enriquecen y mantienen estos programas a lo largo de los años, con la misma disciplina y orden que lo hacen los gigantes de la informática. En la actualidad existe un programa alternativo de tipo Open Source gratuito por cada una de las aplicaciones comerciales. Solo son necesarios tres ejemplos, para demostrarlo. OpenOffice o LibreOffice son dos alternativas perfectas a MS Office; GIMP es capaz de dar los mismos resultados que PhotoShop; y la versión Ubuntu 12 de Linux nos permite tener un sistema operativo sin depender de la dictadura de Windows.
La proliferación de este tipo de software, que se puede considerar una alternativa válida y perfecta al denominado software comercial, ha hecho que la mayoría de las multinacionales hayan por fin, empezado a buscar soluciones útiles para que tanto los particulares como las empresas no caigan en el pirateo. La primera de ellas ha sido la de abaratar el software, pero con esta medida me puedo meter en un charco del que saldría mojado de todas todas así que, como no conozco a nadie que esté contento con el precio de nada, ni que esté de acuerdo con su sueldo, solo diré que el software en muchos casos ha bajado de precio en los últimos años. Pero las dos medidas más interesantes han sido las de permitir usar versiones de demostración de sus productos durante varios meses, antes de decidir la compra final, y la de posibilitar a estudiantes o particulares el uso de ese software a unos precios más que razonables o en algunas ocasiones gratis, siempre que no se haga un uso comercial del mismo. El miedo, a que las administraciones estén articulando leyes para el uso de software no comercial también está ayudando a que las multinacionales del sector se pongan las pilas.
Solo tenéis que visitar mi blog, juandelaherran.com, para ver una lista con muchas de esas herramientas gratuitas que podéis instalar en vuestro ordenador. Las vacaciones de verano pueden ser un buen momento para hacer limpieza de nuestro disco duro y sustituir aquellos programas de dudosa procedencia por otros totalmente legales.

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