lunes, 1 de abril de 2013

Niños, vacaciones y ordenador

Mi columna en DEIA, Niños, vacaciones y ordenador

Niños, vacaciones y ordenadorEn los periodos vacacionales, nuestros hijos disponen de muchísimo mas tiempo libre, parte del cual aprovechan para pasar mas horas delante del ordenador. En Internet podrán encontrar una fuente de conocimiento descomunal, pero también debemos estar atentos de que no hagan un uso inadecuado de la red. Recomiendo altamente que nos familiaricemos con las nuevas tecnologías  de esta manera podremos tener un control sobre la actividad de nuestros hijos en Internet y limitar sus sesiones para no convertir el uso en abuso.

DESCONOCO QUE DESCONOZCO
Niños, vacaciones y ordenador
JUAN DE LA HERRÁN - Lunes, 1 de Abril de 2013 - Actualizado a las 05:33h
DE nuevo vacaciones escolares y los niños van a pasar muchas horas delante de un ordenador. Para entender que hacen delante de la pantalla, si hacen un buen uso de la misma o si esto puede repercutir negativamente en ellos, es necesario aprender realmente a usar un ordenador, de la misma forma que lo hacen ellos. Sentirse orgulloso de no saber ni siquiera encender nuestro equipo, alardear de solo saber utilizar el teléfono móvil para hacer y recibir llamadas o no saber absolutamente nada de videojuegos, a mí se me antoja como presumir de no haber leído nunca un libro, o como estar feliz, porque ni siquiera sabemos leer y escribir. No estoy diciendo que nos convirtamos en ingenieros informáticos y que sepamos programar y manejar un robot, simplemente que entendamos que la tecnología está a nuestro alrededor y que no podemos abstraernos de ella.
Explicar el uso positivo de las dichosas máquinas en nuestra juventud creo que no es necesario porque la mayoría lo percibimos como lo que es, algo que nos ayuda en nuestro desarrollo personal y laboral y al que no sólo no podemos, sino que no debemos renunciar. Pero conocer los posibles peligros que tienen nos puede ayudar a estar más cerca de nuestros hijos y al mismo tiempo aprender a hacer buen uso de la tecnología. Lo primero es la manera de controlar el tiempo que dedican al uso de ordenador y qué es lo que realmente hacen. Los sistemas operativos incorporan una serie de características que se denominan control parental que nos van a ayudar en este primer filtro. Nuestros hijos tienen que tener su propio nombre de usuario al que nosotros aplicaremos esos controles. El primero, el control horario, con el que podemos fijar de qué hora a qué hora les vamos a permitir usar el ordenador y a qué horas no, o incluso qué días de la semana lo vamos a permitir. Lo segundo es saber qué programas van a utilizar. Estos mismos controles nos dejan seleccionar si únicamente queremos que utilicen el procesador de textos, determinados juegos y que navegador usar para acceder a Internet  por ejemplo. Estos dos pasos no requieren mas que unos minutos y nos pueden ayudar a tener un control básico sobre el uso que hagan del ordenador.
Realmente sabemos para qué quieren utilizar el ordenador la mayoría de los jóvenes, videojuegos y redes sociales. Si bien las ideas anteriores pueden ser el filtro perfecto para hacer un buen uso de los videojuegos, el mundo de las redes sociales y en especial el servicio de conversación o chat, unido a la webcam son mucho más complicados de controlar. Si para determinadas generaciones el uso del teléfono era una prolongación de la actividad social que se realizaba en la ikastola, universidad o en la calle, para las nuevas generaciones lo es el uso de los servicios de conversación, los chat. No nos debe resultar sorprendente que acaben de decir adiós a todos sus amigos en la calle, cuando se vuelven a reunir esta vez a través de Internet, donde sentados en sus cuartos continúan en comunicación con todos ellos. Hasta aquí no hay mayor problema si no fuera porque el uso de estos sistemas puede entrañar algunos peligros.
Hay unas pocas reglas de oro que hay que seguir. La primera es la de la privacidad. Tenemos que aprender que con los niveles de privacidad podemos compartir nuestra conversación, nuestros comentarios o nuestras fotografías solo con aquellos círculos con los que tengamos confianza. Pero cuidado, a estas edades una fotografía compartida con alguien como el novio o la novia, se pueden convertir en una herramienta de acoso a través del mundo social, cuando se finaliza esa relación. Si hay algo que no quieres que sea público, simplemente no te arriesgues y no los subas a Internet  Otro problema es el de los datos privados. A nosotros no se nos ocurre compartir nuestra dirección o teléfono con cualquiera, pero para los más jóvenes organizar una fiesta y colgar en Internet el mapa completo para localizar la casa donde se hace la kedada es algo natural.
Al final es más una cuestión de sentido común que a determinadas edades hay que enseñar a desarrollar. He oído a muchos padres decir cómo sienten que la tecnología les va alejando de sus hijos y en realidad puede ser una manera de acercarse a ellos.

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