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sábado, 18 de abril de 2015

YouTube kids

Mi columna en DEIA, YouTube kids

YouTube kidsSE venía rumoreando desde hace tiempo pero desde hoy los más pequeños van a poder instalar en sus dispositivos android la aplicación YouTube kids. Se trata de una herramienta gratuita con una presentación muy sencilla pensada en los niños. No tiene nada que ver con el YouTube que conocemos. En la parte superior nos encontramos con cuatro iconos: una televisión para ver vídeos, una radio que nos lleva directamente a los vídeos musicales, la bombilla para acceder a programas de educación y formación y, por último, unos prismáticos donde se escoden los vídeos más populares en cada momento en YouTube kids. Todo ello con contenidos que están debidamente filtrados para menores de edad.

DESCONOZCO QUE DESCONOZCO
YouTube kids
POR JUAN DE LA HERRÁN - Lunes, 23 de Febrero de 2015 - Actualizado a las 06:02h 
SE venía rumoreando desde hace tiempo pero desde hoy los más pequeños van a poder instalar en sus dispositivos android la aplicación YouTube kids. Se trata de una herramienta gratuita con una presentación muy sencilla pensada en los niños. No tiene nada que ver con el YouTube que conocemos. En la parte superior nos encontramos con cuatro iconos: una televisión para ver vídeos, una radio que nos lleva directamente a los vídeos musicales, la bombilla para acceder a programas de educación y formación y, por último, unos prismáticos donde se escoden los vídeos más populares en cada momento en YouTube kids. Todo ello con contenidos que están debidamente filtrados para menores de edad.
Las niñas que usan una tableta saben que pueden ver su serie favorita o sus dibujos animados, sin tener que esperar a que el programador de la televisión dicte la hora y el día en que se van a emitir. En la mayoría de los casos usan YouTube para ello, una herramienta que adoran y a la que sus padres temen. El miedo a que puedan encontrar contenido no apropiado para su edad hace que en muchas ocasiones se impida el acceso a este tipo de tecnologías a los menores. Y parece que Youtube les ha escuchado y ha decidido poner los filtros adecuados de contenidos y una serie de herramientas de control. Se puede establecer un tiempo límite para estar usando la aplicación. Una vez superado este tiempo la pantalla se apagará automáticamente. Y pensando en que muchos de los niños no saben manejar el teclado, el sistema permite realizar las búsquedas por voz.
Está claro que el mercado infantil y juvenil es el mayor consumidor de contenidos en forma de vídeos y de imágenes. Antes de leer el libro que les han mandado en el colegio, ya están buscando en YouTube si existe la película. Si quieren reparar el pinchazo de la bicicleta ya no esperan a que llegue su madre a casa para que se lo solucione. Buscan uno de los miles de vídeos que existen y lo van siguiendo paso a paso. Por tanto, si Google nos pone una herramienta gratuita donde los más pequeños van a pasar muchas horas, es el momento de pensar en los miles de negocios que podemos desarrollar alrededor de ello. Contenidos educativos, campañas de concienciación, dar a conocer nuestros cursos de ukelele, todo cabe en este mundo por descubrir.

lunes, 1 de abril de 2013

Niños, vacaciones y ordenador

Mi columna en DEIA, Niños, vacaciones y ordenador

Niños, vacaciones y ordenadorEn los periodos vacacionales, nuestros hijos disponen de muchísimo mas tiempo libre, parte del cual aprovechan para pasar mas horas delante del ordenador. En Internet podrán encontrar una fuente de conocimiento descomunal, pero también debemos estar atentos de que no hagan un uso inadecuado de la red. Recomiendo altamente que nos familiaricemos con las nuevas tecnologías  de esta manera podremos tener un control sobre la actividad de nuestros hijos en Internet y limitar sus sesiones para no convertir el uso en abuso.

DESCONOCO QUE DESCONOZCO
Niños, vacaciones y ordenador
JUAN DE LA HERRÁN - Lunes, 1 de Abril de 2013 - Actualizado a las 05:33h
DE nuevo vacaciones escolares y los niños van a pasar muchas horas delante de un ordenador. Para entender que hacen delante de la pantalla, si hacen un buen uso de la misma o si esto puede repercutir negativamente en ellos, es necesario aprender realmente a usar un ordenador, de la misma forma que lo hacen ellos. Sentirse orgulloso de no saber ni siquiera encender nuestro equipo, alardear de solo saber utilizar el teléfono móvil para hacer y recibir llamadas o no saber absolutamente nada de videojuegos, a mí se me antoja como presumir de no haber leído nunca un libro, o como estar feliz, porque ni siquiera sabemos leer y escribir. No estoy diciendo que nos convirtamos en ingenieros informáticos y que sepamos programar y manejar un robot, simplemente que entendamos que la tecnología está a nuestro alrededor y que no podemos abstraernos de ella.
Explicar el uso positivo de las dichosas máquinas en nuestra juventud creo que no es necesario porque la mayoría lo percibimos como lo que es, algo que nos ayuda en nuestro desarrollo personal y laboral y al que no sólo no podemos, sino que no debemos renunciar. Pero conocer los posibles peligros que tienen nos puede ayudar a estar más cerca de nuestros hijos y al mismo tiempo aprender a hacer buen uso de la tecnología. Lo primero es la manera de controlar el tiempo que dedican al uso de ordenador y qué es lo que realmente hacen. Los sistemas operativos incorporan una serie de características que se denominan control parental que nos van a ayudar en este primer filtro. Nuestros hijos tienen que tener su propio nombre de usuario al que nosotros aplicaremos esos controles. El primero, el control horario, con el que podemos fijar de qué hora a qué hora les vamos a permitir usar el ordenador y a qué horas no, o incluso qué días de la semana lo vamos a permitir. Lo segundo es saber qué programas van a utilizar. Estos mismos controles nos dejan seleccionar si únicamente queremos que utilicen el procesador de textos, determinados juegos y que navegador usar para acceder a Internet  por ejemplo. Estos dos pasos no requieren mas que unos minutos y nos pueden ayudar a tener un control básico sobre el uso que hagan del ordenador.
Realmente sabemos para qué quieren utilizar el ordenador la mayoría de los jóvenes, videojuegos y redes sociales. Si bien las ideas anteriores pueden ser el filtro perfecto para hacer un buen uso de los videojuegos, el mundo de las redes sociales y en especial el servicio de conversación o chat, unido a la webcam son mucho más complicados de controlar. Si para determinadas generaciones el uso del teléfono era una prolongación de la actividad social que se realizaba en la ikastola, universidad o en la calle, para las nuevas generaciones lo es el uso de los servicios de conversación, los chat. No nos debe resultar sorprendente que acaben de decir adiós a todos sus amigos en la calle, cuando se vuelven a reunir esta vez a través de Internet, donde sentados en sus cuartos continúan en comunicación con todos ellos. Hasta aquí no hay mayor problema si no fuera porque el uso de estos sistemas puede entrañar algunos peligros.
Hay unas pocas reglas de oro que hay que seguir. La primera es la de la privacidad. Tenemos que aprender que con los niveles de privacidad podemos compartir nuestra conversación, nuestros comentarios o nuestras fotografías solo con aquellos círculos con los que tengamos confianza. Pero cuidado, a estas edades una fotografía compartida con alguien como el novio o la novia, se pueden convertir en una herramienta de acoso a través del mundo social, cuando se finaliza esa relación. Si hay algo que no quieres que sea público, simplemente no te arriesgues y no los subas a Internet  Otro problema es el de los datos privados. A nosotros no se nos ocurre compartir nuestra dirección o teléfono con cualquiera, pero para los más jóvenes organizar una fiesta y colgar en Internet el mapa completo para localizar la casa donde se hace la kedada es algo natural.
Al final es más una cuestión de sentido común que a determinadas edades hay que enseñar a desarrollar. He oído a muchos padres decir cómo sienten que la tecnología les va alejando de sus hijos y en realidad puede ser una manera de acercarse a ellos.