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lunes, 3 de noviembre de 2014

E-bola

Mi columna en DEIA, E-bola

E-bolaDICESE de aquellas mentiras y bulos que están inundando con contenidos falsos, redes sociales, listas de whatsapp y correos electrónicos, con el único fin de crear alarma social y en el último caso que sus autores sean multados. Y me centro en esto último porque, al contrario que cuando alguien decide lanar un bulo mediante el boca a boca, que es muy complicado saber quién lo ha iniciado, en la red, a no ser que seas un experto planificando tu bulo, existe lo que denominamos la huella digital. Vamos rastreando quién mandó a quien, de quién hemos recibido y al final se descubre el origen del rumor.

DESCONOZCO QUE DESCONOZCO
E-bola
POR JUAN DE LA HERRÁN - Lunes, 13 de Octubre de 2014 - Actualizado a las 06:03h 
Dícese de aquellas mentiras, patrañas y bulos que están inundando con contenidos falsos, redes sociales, listas de whatsapp y correos electrónicos, con el único fin de crear alarma social y en el último caso que sus autores sean multados. Y me centro en esto último porque, al contrario de lo que sucede cuando alguien decide lanar un bulo mediante el boca a boca, que es muy complicado saber quien lo ha iniciado, en la red, a no ser que seas un experto planificando tu bulo, existe lo que denominamos la huella digital. Vamos rastreando quien mando a quien, de quien hemos recibido y al final se descubre el origen del rumor.
La verdad es que son verdaderos artistas los difusores del rumor. Dedican horas a crear una página web con la portada de un periódico real. Horas de retoque fotográfico que bien podrían dedicar a su familia o una ONG. Pero no, buscan su minuto de gloria y encuentran un caldo de cultivo que amplifica su inocentada. Pero el sentido común, que parece que se ha perdido en aquellos que reenvian los bulos, es la mejor arma para luchar contra ello. No podemos dar por cierta cualquier información que nos llega sin fijarnos en la fuente de esa noticia. Aprender a utilizar Internet, no es sólo saber manejar la herramienta o el dispositivo, es saber distinguir y diferenciar las informaciones que podemos encontrar a un golpe de click. Cualquiera puede escribir un blog, hacer una página web o poner sus ideas y opiniones dentro de su perfil social. Hace años se puso de moda  poner en determinados productos “Anunciado en TV”, como si eso fuera sinónimo de calidad o un aval de que acertamos en nuestra compra. Hay que fijarse en el producto no en su publicidad.
Algunos medios de comunicación también están aprovechando el rio revuelto para vender su producto. Me fijo en un titular de un diario digital que dice: Me puedo contagiar si comparto mi peine con otra persona, para luego explicarnos las formas en las que este virus se contagia. No hubiera sido mejor titularlo: Como se transmite el virus del ébola. Quizás este último titular no venda tanto como el primero, pero veras como alguien manda un mensaje de wahtsapp diciendo que ha leído en algún sitio algo sobre que el ébola se puede contagiar por los peines. Usemos el sentido común, por favor.

lunes, 14 de octubre de 2013

Rumore, rumore

Mi columna en DEIA, Rumore, rumore.

Rumore, rumoreHasta hace no demasiado tiempo, era fácil esconder la procedencia de un rumor con un simple "me lo ha dicho un pajarito", o un "se dice el pecado pero no el pecador", pero Internet ha puesto una de cal y una de arena en la difusión de los rumores. Por un lado aumenta de una manera impensable la difusión de estos rumores, pero por otro lado, cualquier habladuría que difundamos por Internet, dejara un rastro que tarde o temprano puede acabar por delatarnos.


DESCONOZCO QUE DESCONOZCO
Rumore, rumore.
POR JUAN DE LA HERRÁN - Lunes, 14 de Octubre de 2013 
Te lo juro, me lo ha contado un amigo, que su hijo es de la misma cuadrilla que un chico que tiene un bar en el que alguien dijo que era seguro que el primo de una chica que era de por allí, o de muy cerca, que le contaron que si tomas ese medicamento te crecen las orejas. Los bulos han existido toda la vida fuera de Internet  pero su capacidad de amplificación se reducía al circulo en el que se movía la persona que lo creaba. Si tenía suerte ese rumor podía llegar a ser clasificado como leyenda urbana ya que trascendía año tras años, unas veces situado en Bilbao, otras en Ibiza y otras en New York. Pero desde la llegada del correo electrónico, de WhatsApp y de las redes sociales, la capacidad de viralizar que tienen estas herramientas hacen que estos bulos creen una alarma social, como hemos podido ver la última semana con las falsas noticias de niños secuestrados en los colegios vascos.
Pero mucho cuidado con dejar un rumor dentro de Internet  porque la "huella digital" se puede rastrear hasta dar con el verdadero autor de este tipo de rumores. Si alguien lanza una noticia falsa a través de Twitter, está claro que poco a poco, dependiendo de su número de seguidores, la difusión de la misma puede crecer de forma exponencial, dando la sensación a los que no conocen cómo funciona esta herramienta, que es imposible saber cuándo o cómo surgió. Craso error, es incluso sencillo, solo hace falta tiempo y ganas, rastrear uno de estos cuentos chinos y llegar hasta la fuente que la ha filtrado, todo gracias a la huella digital.
Todos nuestros ordenadores o smartphones que se conectan a la red tienen un número de serie, dirección MAC, diferente para cada uno de los dispositivos del mundo. Además, cada vez que nos conectamos lo hacemos mediante la denominada dirección IP. Nuestro proveedor de internet, por ley, mantiene toda esa información, por lo que un juez puede pedir los listados y conocer el nombre y apellidos de la persona que se conectó un día y a una hora determinada. Si además el rumor lo hemos lanzado utilizando una red social, en la mayoría de los casos este rastreo es mucho más sencillo, sin necesidad de solicitar esos complejos listados de direcciones IP. Usa internet para lo que quieras, pero no para lanzar rumores.